Pero no es así.
Estas tres palabras, tan breves, tan sencillas, no son una formula, al menos, no para mi.
Cuando te digo, las pronuncio desde mi corazón, las siento muy profundamente y surgen del mágico y maravilloso encuentro de mi alma con tu alma, surgen de mis ojos con tus ojos.
Surgen de mi seguridad de haber encontrado en ti el verdadero, el único amor de mi vida.
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